¡Cuánto pesa la libertad!

Richard Benavides
Politólogo Venezolano

El pasado 7 de agosto se llevó a cabo la juramentación del nuevo presidente de Colombia, Gustavo Petro. En Bogotá se realizó tan importante evento para toda la región latinoamericana. Contó con la presencia de distintos presidentes de la región y con la presencia del monarca español, Felipe VI. Durante este acto el recién electo presidente, en una muestra de soberanía y de reconocimiento a la figura del Libertador Simón Bolívar, pidió que se trajera una réplica de su espada para jurar ante ella su cargo. Este acto de gran simbolismo para toda la región y los pueblos bolivarianos fue respondido con un desplante característico de la soberbia de la corona española: por simple protocolo el rey de España debió haberse puesto de pie, pero no lo hizo.

Simón Bolívar, uno de los americanos más importantes de la historia de este continente, merecedor de innumerables títulos, entre ellos, el más importante, el título de Libertador, concedido por los pueblos que fueron liberados del yugo español, quienes habían sido expoliados y masacrados en el contiende americano durante más de 200 años. Y es que ante la figura del Libertador los adversarios más sanguinarios y déspotas guardaban respeto, como es el caso de Pablo Morillo, a quienes llamaban el “pacificador”, y que implantó por instrucciones de la corona española lo que se llamó el régimen del terror en las provincias de Venezuela. Hasta en los más cruento de nuestra guerra de independencia hubo una muestra de humildad y respeto, cosa que el monarca español dejó a un lado para hacer un desplante.

La noticia que ha encabezado titulares de medios en todas partes del mundo ha suscitado distintas opiniones. En su mayoría de rechazo por una actitud que poco tiene que ver con la función del rey ese día. Iba invitado como jefe de Estado y no como representante de la casa de Borbón, quien tanto odia al Libertador Bolívar por haberles hecho perder su imperio, pero por otra parte ha causado una especie de éxtasis dentro de la “derecha” española, que haciendo alarde de su tradición del Nacional-Catolicismo al mejor estilo de su prócer Francisco Franco, han aplaudido y exaltado la actitud arrogante de su monarca.

La “derecha” española, haciendo lo que bien sabe hacer, ha mentido o tergiversado siempre cuando se habla de Simón Bolívar. Su repulsión hacia él siempre ha estado presente, pero el debate dentro de España se ha centrado en su nacionalidad, diciendo que es un traidor por ser español. Ahí mienten. Simón Bolívar, fue, es y será venezolano. Sus ancestros no fueron españoles, fueron vascos y vaya si sabe el pueblo del País Vasco lo que es ser oprimidos por la corona española. Por otra parte han dicho que Bolívar fue un sanguinario que masacró a españoles, pero yo me pregunto: ¿Saben los españoles lo que hizo la corona a los pueblos que buscaban su Libertad? Les contaré brevemente el caso de José Félix Ribas, un joven militar venezolano que derrotó en la batalla de la Victoria a la Legión Infernal liderada por José Tomás Boves. Luego de esta batalla, y habiendo sufrido 2 reveses, es capturado al occidente de Venezuela, fue desmembrado y su cabeza fue enviada a Caracas donde fue freída en aceite por los realistas y después exhibida dentro de una jaula como símbolo del poder de la corona española. Tenía 39 años cuando lo asesinaron de esta forma tan vil.

Miente la derecha española al decir que Bolívar fue un sanguinario. Si bien el Libertador firma el decreto de guerra a muerte contra el Reino de España, lo hace en un momento donde la crueldad de la corona española hacía estragos en el continente en manos de Boves y Morilllo. Sin embargo, más tarde firma junto a Morillo el Tratado de Armisticio y Regularización de la Guerra. Este documento es esencial y fundamental, ya que sentaría las bases del Derecho Internacional Humanitario.

La Libertad del continente tuvo un precio. El mismo Libertador Simón Bolívar, que siempre estuvo a favor de los más grandes intereses de la Patria y la Libertad, decía en su proclama final el 19 de diciembre de 1830 Mis últimos votos son por la felicidad de la patria. Si mi muerte contribuye para que cesen los partidos y se consolide la unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro. No cabe amor más profundo en un patriota que la unidad y la libertad, y fue el peso de toda esa gesta libertaria que arrebató al colonialismo y a su cruento imperio su fuente de riquezas y robo. Lo que impidió que el Rey de España se levantara, fue el peso de esa historia, del ímpetu de todo un continente. Fue, en fin, el peso tan grande de libertad.

Un comentario en «¡Cuánto pesa la libertad!»

  1. Soy, Nicaraguense, Latinoamericano por gracia de Dios, y anteimperialista por conviccion, por lo que digo. La pobreza es tambien politica y esta pobreza plitica la que tiene metida hasta los tuetanos el rey de España .

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