Viaje de Nancy Pelosi a Taiwán: implicaciones políticas y geopolíticas

Escrito por Yoselina Guevara

La presidenta de la Cámara de Representantes del Congreso de Estados Unidos, Nancy Pelosi, aterrizó este martes 2 de agosto en Taiwán; partiendo rápidamente el miércoles 3 de agosto después de reunirse con la presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen, además de visitar el Parlamento. Esta visita representa un desafío abierto a China y una afrenta al liderazgo de Pekín; siendo la primera que realiza un funcionario de alto nivel norteamericano en 25 años.

Desde Pekín han advertido a Washington que el viaje de Pelosi tendrá un “grave impacto” en las relaciones entre Estados Unidos y China. En un comunicado del martes 2 de agosto el portavoz del Ministerio de Defensa, Wu Qian señaló que “el Ejército Popular de Liberación de China está en alerta máxima y lanzará una serie de operaciones militares selectivas para contrarrestar esta situación, defender resueltamente la soberanía nacional y la integridad territorial, y frustrar decididamente la injerencia externa y los intentos separatistas de independencia de Taiwán”

Así mismo el ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, declaró este miércoles 3 de agosto que la visita de la funcionaria norteamericana era una “total farsa”, reiterando la advertencia de que “aquellos que juegan con fuego perecerán”, añadiendo que «Estados Unidos está violando la soberanía de China bajo el pretexto de la democracia. En un comunicado oficial dicho ente gubernamental subrayo que Pelosi “descaradamente” continúa con su visita, alegando que “maliciosamente infringe la soberanía de China y se involucra descaradamente en provocaciones políticas”.

Por su parte la Casa Blanca ha tratado de reiterar que la visita no cambia la política estadounidense hacia Taiwán y China. Aunque apenas unos días antes, el 28 de julio, en una larga llamada telefónica entre Joe Biden y Xi Jinping, el Presidente de Estados Unidos se opuso a los cambios en el statu quo; explicando que el Congreso y sus miembros pueden moverse con independencia del poder ejecutivo.

No cabe duda que con este viaje de Pelosi se pusieron de manifiesto las discrepancias internas en la política de Estados Unidos con respecto a China y Taiwán; aunque desde los órganos gubernamentales norteamericanos esten tratando de justificar los movimientos de la representante del Congreso estadounidense. Así mismo que la funcionaria no compagine con Biden, hace aflorar una profunda debilidad en el equipo que gobierna la Casa Blanca, una falta de liderazgo y autoridad que se suma a las diferencias con el Pentágono que ya hecha evidentes con respecto al Conflicto Rusia-Ucrania. Lo que se puede intuir es que los tres máximos poderes de Washington están actuando separadamente, sin tomar en cuenta la opinión de uno u otro, una debilidad que pudiera estar creando una fisura irreversible.

La línea antichina de Pelosi

La posición antichina de Pelosi ha sido parte de su discurso y accionar político, desde su elección a la Cámara de Representantes hace más de 30 años. Asia y su “democratización” han sido el centro de sus actividades en la política exterior; ese ha sido su leit motiv, el cual forma parte de las justificaciones imperialistas a las que estamos acostumbrados: “defensa de derechos humanos y la democracia”; cuyos cañones lógicamente apuntan directamente a China. Es necesario recordar que Pelosi ha sido contraria a todas las acciones que procuren una cierta apertura entre Washington y Pekín, por ello se enfrentó con George Bush, Bill Clinton y Barack Obama.

En este momento, dentro del accionar imperialista, la presidenta de la Cámara de Representantes cumple su papel de tratando de presentar al gobierno de China como expansionista, antidemocrático, brutal e insensible a los derechos humanos, y como “agresivo y guerrerista”, si desde Pekín llegan a actuar militarmente por la provocación norteamericana. No olvidemos que esta funcionaria es un eslabón que sigue los pasos de los anteriores enviados a Taiwán, es decir de Mike Pence, John Bolton y Pompeo.

En este viaje está presente no solo la línea anti China de Pelosi sino también la posibilidad para la presidenta de dar un salto a la palestra mundial, de hecho arrastró el día martes 2 de agosto la atención de millones de espectadores, no solo en los Estados Unidos sino en el mundo entero. Pero lógicamente su interés estaba centrado en público norteamericano. Para muchos analistas el tiempo de Pelosi, como presidenta de la Cámara de Representantes está llegando a su final, de allí otra de las razones para que haya realizado esta descabellada visita. Si las encuestas no fallan en las elecciones del próximo 8 de noviembre los demócratas perderán la mayoría en el Congreso, especialmente en la instancia gobernada actualmente por Pelosi. Con lo cual en enero de 2023, su mandato terminaría y, salvo que este viaje le sirva de propulsor, Pelosi volverá a ser una simple congresista, sin poder ejercer el poder que ahora representa.

Una isla y dos potencias

Pero ¿Por qué una isla de 36 mil km2 puede ser tan importante para dos potencias? La respuesta puede estar en el valor estratégico que le atribuye Estados Unidos en función de una temida amenaza China, pero atención no se trata de una intimidación a su propia seguridad si no direccionada a mantener la primacía y hegemonía de Washington en la competencia con Pekín.

Además Taiwán puede ser un pretexto para desencadenar un conflicto entre Estados Unidos y China. Cada uno desde su posición de fuerza: el control del océano para Washington y la plataforma continental china para Pekín. Es decir por una parte la posición geográfica de Taiwán impide a China tener el control total del Mar de la China Meridional y ampliar su poder naval hacia el este para competir con Estados Unidos. Si Pekín obtiene el control de Taiwán, obtendría el dominio de las principales rutas comerciales a lo largo del Mar de la China Meridional y los principales aliados de Estados Unidos, como Japón, quedarían aislados del comercio y los suministros, esto significaría un verdadero tsunami a nivel económico para Washington.

Lo que pueda ocurrir de ahora en adelante está por verse, en este momento solo sabemos que Pekín realizará durante cuatro días ejercicios militares en zonas de las costas de China y territorios al este de Taipei. No se descarta el lanzamiento de misiles sobre Taiwán, lo cual causa nerviosismo, sobre todo en la isla, por todo lo que puede implicar una ligera falla o accidente. En el ámbito económico Pekín impuso nuevas sanciones a Taipei prohibiendo la importación de cítricos, brotes de bambú congelados y dos tipos de pescado procedentes de ese territorio, además de la exportación de arena. Sumándose esta última medida a la negativa de la importación desde Taiwán de cientos de productos alimenticios y agrícolas entre otros: té, frutos secos, miel, granos de café y cacao, condimentos, dulces y vegetales.

La señora Pelosi, más que una mensajera de paz como ella osó denominarse, asemeja a las harpías de la mitología griega que dejaban a su paso una estela de pestes y tempestades bajo un halo de infortunio y adversidad.

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