En memoria de Fruto Vivas

Geraldina Colotti

Recordando al arquitecto Fruto Vivas, fallecido el 23 de agosto a los 94 años, autor de la monumental obra La Flor de Venezuela. Durante una conversación en una cena, después de un encuentro internacional, hace cuatro años, nos habló de su primer trabajo como arquitecto: “A los 12 años –nos dijo– mi padre me pidió que hiciera una capilla para una santa cruz. Así que trabajé todo el día con los obreros. Cuando llegamos al octavo bloque me dijeron: antes de que se seque el friso, píntalo. Yo pude pintar un caramelo, y esa fue mi primera obra arquitectónica».

Luego, nos contó de cuando, siendo un estudiante de arquitectura que venía a estudiar a Caracas desde Barquisimeto, había participado en la construcción de una villa para el dictador Marcos Pérez Jiménez, que le había regalado la empresa para la que trabajaba.

Pero, en tanto, Fruto ya era militante del Partido Comunista de Venezuela, activo en la guerrilla de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (Faln) desde los 14 años: “Yo era experto en explosivos y armamento -dijo-. Con muchos de esos guerrilleros continué entonces la actividad política legal, fue comunista de toda la vida, y después también en el proceso bolivariano”.

Fundamental -añadió- había sido la permanencia en Cuba «durante tres años, en un hermoso centro de investigación, y la presencia de Fidel. Tuve una vida compleja y muy rica», nos dijo, ante que su joven ayudante nos lo «robara», para llevarlo a casa.

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