[ENTREVISTA] Canciller venezolano Félix Plasencia: “Somos una barrera contra el fascismo”

Entrevista realizada por Geraldina Colotti

Estilo, versatilidad, amabilidad, pero también paso firme, capaz de defender con consistencia las posiciones de su gobierno a nivel internacional. Estas son las características más evidentes de Félix Plasencia, diplomático de carrera e internacionalista, canciller venezolano. Lo entrevistamos en la Cumbre Internacional contra el Fascismo, que tuvo lugar en Caracas en el vigésimo aniversario del golpe de estado contra Hugo Chávez, el 11 de abril de 2002.

¿Cómo se siente a liderar la primera línea de defensa contra los ataques imperialistas a nivel internacional?

La nuestra es una batalla permanente, no sólo por la dignidad del pueblo bolivariano, sino por la liberación de todos los pueblos, como se desprende también de la organización de esta Cumbre Internacional contra el Fascismo.

Tiene una gran experiencia diplomática a nivel internacional, conoce bien Asia, pero también Europa. ¿Cuánto se necesita este conocimiento en un contexto global tan complejo?

A medida que adquieres más conocimiento de las dinámicas internacionales, también aprendes a endurecer el carácter y enfrentar situaciones que a veces requieren mucha decisión para defender los intereses del pueblo que representas, el pueblo que te da la legitimidad para asumir un cargo determinado. Así fue cuando fui nombrado Viceministro para Asuntos Multilaterales, y luego con el compromiso en el Grupo de Amigos en defensa de la Carta de las Naciones Unidas, el documento de mayor consenso de civilizaciones en el mundo, que tiene más de setenta años de existencia. Es un esfuerzo inmenso reunir el mayor número de voces de la comunidad de naciones para defender este texto que habla de paz y del derecho de los pueblos a vivir en paz, felicidad y desarrollo. Un texto contrario a la guerra, al fascismo y a las imposiciones de medidas coercitivas unilaterales denominadas “sanciones”. Medidas que, como indica la etimología de la palabra sanciones, significan castigo, imposición de sufrimiento, de dolor. En el papel que me corresponde, se aprende mucho, muchas batallas por los intereses de los ciudadanos de todo el mundo, desde África hasta América Latina, desde el Caribe hasta la Europa que luchó contra el fascismo y el nazismo. Y siempre estaremos agradecidos a los soviéticos que salvaron al mundo del nazismo, o al Partido Comunista Chino por liberar a su pueblo del imperialismo japonés. El cargo de Viceministro para Asia, Medio Oriente y Oceanía fue también un excelente campo de entrenamiento, un observatorio privilegiado de lo que ahora se llama Indo-Pacífico, de contacto con todos nuestros amigos de Asia y Medio Oriente, para sustentar las reivindicaciones de los pueblos árabes, principalmente la causa del pueblo palestino. Tenemos una estrecha relación con los pueblos árabes por los intereses comunes en la protección de los mercados petroleros dentro y fuera de la OPEP, pero también porque en nuestra sangre corre la diversidad, la cultura, el arte, la lucha y el compromiso, la fuerza de los pueblos árabes. Más de un millón de ciudadanos de origen libanés, sirio y jordano viven en Venezuela en un maravilloso compartir. Todo esto nos ayuda a estar aquí con mayor responsabilidad, aprendiendo a hacer cada día mejor nuestro trabajo.

Venezuela ha planteado la diplomacia de paz -de una paz con justicia social- en todos los conflictos, ¿cómo se expresa hoy?

Nuestro país nunca ha tenido otra expresión que la diplomacia de paz, porque somos un pueblo bolivariano, un pueblo soberano, libertador. Bolívar cruzó fronteras para traer la libertad y expulsar a las fuerzas que pretendían imponer gobiernos extranjeros, ajenos a los pueblos, contrarios a los sentimientos e intereses de los ciudadanos y ciudadanas. Venezuela hoy porta la misma bandera con ese mismo espíritu de independencia y libertad con que el libertador le dio una poderosa patada al imperialismo europeo para expulsarlo de nuestro continente. Esta es la diplomacia de paz que hoy se compromete a apoyar la causa del pueblo palestino, en la dirección del Movimiento de los Países No Alineados, que alza su voz para afirmar una posición que no es sumisa, que no se vende, propia del mundo no alineado. La misma que llevamos al Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, un sistema que, a pesar de sus deficiencias, tiene la tarea de evitar la guerra y construir la paz. Venezuela es líder en el Consejo de Derechos Humanos, así como lo fue en el Movimiento de Países No Alineados, ha sido líder en la creación de alianzas solidarias para que los pueblos de Nuestra América y el Caribe puedan tener una vida digna. Alianzas como Petrocaribe han sido un estímulo para que los gobiernos se comprometan a posibilitar una vida digna para sus pueblos. Somos un pueblo profundamente caribeño, así como nos sentimos llaneros andinos amazónicos, atlánticos, africanos, pues la madre África es parte de nuestra identidad. Sin embargo, también nos sentimos cercanos a los héroes que lucharon por la justicia en Europa, como Garibaldi y, por supuesto, Gramsci. La diplomacia de paz sigue los pasos de Marx, Lenin, Rosa Luxemburg en todos los países de Europa donde hay pueblos que nos apoyan porque somos una barrera contra el fascismo, en la lucha común para que nunca regrese. Tal como se presenta hoy la situación internacional, el fascismo que está regresando puede tener consecuencias quizás incluso más nefastas que las que llevaron al Holocausto, a la infame persecución antisemita que nunca debemos olvidar. Así como no debemos olvidar el derecho del pueblo palestino a su tierra. Venezuela es una patria completa, humanista y socialista, convencida de la paz y el respeto a las diferencias. Somos enemigos de cualquier creencia que persiga otras denominaciones, tendencias, culturas, etnias y busque reintroducir aberraciones anacrónicas.

En el Consejo de Derechos Humanos, Venezuela no pudo votar por causa del bloqueo, porque no pagó la cuota de la ONU. ¿Qué se ha hecho acerca de eso?

Seguimos denunciando el bloqueo. El sistema de Naciones Unidas, del cual Venezuela es miembro fundador, tiene la responsabilidad de asegurarnos el derecho al voto sobre la base de la carta fundacional que tiene como mandato formal la defensa de la paz. Tenemos el legítimo derecho de rechazar la imposición de sanciones que imponen sufrimiento a nuestro pueblo y quieren impedir que nuestra voz en defensa de la libertad y la soberanía se escuche en los foros internacionales. Si no pagas no tienes voz, nos dicen, aun sabiendo que siempre hemos pagado cuotas a los organismos multilaterales, aun sabiendo que nuestros recursos han sido bloqueados y robados en varias partes del mundo. Que nos devuelvan nuestros bienes, fruto del trabajo de nuestros obreros en la empresa Citgo en Estados Unidos. Que devuelvan el dinero confiscado por los bancos europeos, el oro congelado en el Banco de Inglaterra, empresas venezolanas como Monomeros en Colombia. Entonces no solo podremos pagar las membresías, sino que también podremos comprar medicamentos y alimentos que necesita nuestro pueblo, aunque cada vez seamos más autónomos gracias al esfuerzo diario de quienes trabajan nuestra tierra y producen.

Mucho se ha especulado sobre la visita de una delegación estadounidense de alto nivel recibida por el gobierno bolivariano. Maduro -se dijo- vende petróleo a Biden y le da la espalda a Putin. ¿Es eso así?

Esta es una campaña mediática destinada a falsificar y confundir. Venezuela históricamente ha tenido una relación petrolera con los sucesivos gobiernos de Estados Unidos. Nuestra industria fue diseñada con tecnología norteamericana y la mayoría de las exportaciones se dirigieron al mercado estadounidense, que es uno de los mercados de mayor consumo de productos energéticos en el mundo. En los más de 100 años de historia del petróleo en Venezuela, ha existido esta relación energética con empresas norteamericanas y con el gobierno de Estados Unidos. No es extraño, por tanto, que Venezuela vuelva a vender recursos energéticos a ese mercado. Lo importante es considerar que, desde que el triunfo del Comandante Chávez impuso esta forma de gobierno bolivariana, estamos comprometidos a diversificar nuestras opciones de mercado. Venezuela es la reserva de hidrocarburos más grande del mundo, y también somos uno de los 10 primeros países con reservas de gas natural, pronto estaremos certificados en el top 5. El mercado de consumo de petróleo es inmenso, más de 50 millones de barriles diarios, podríamos producir todos los recursos energéticos necesarios para cubrir las necesidades de muchos países: países amigos con los que tenemos relaciones energéticas, por ejemplo con China, con India. Estamos hablando de mercados de más de 1.400 millones de habitantes cada uno, que consumen ingentes recursos energéticos, y que son economías en gran crecimiento. Sin embargo, también tenemos relaciones de mercado con países productores de petróleo, con quienes coordinamos estrategias para defender el mercado petrolero en el mundo: con Rusia a través del mecanismo OPEP plus, que hemos creado. El gobierno del presidente Maduro ha decidido construir esta arquitectura con el gobierno del presidente Putin y con otros gobiernos de países OPEP y no OPEP como Qatar, Omán, productores de recursos petroleros, energéticos y de gas natural. Necesitamos garantizar el mercado petrolero mundial, y por tanto también los intereses de los consumidores, porque nuestra posición no pasa por imposiciones unilaterales, sino que se basa en el consenso y el diálogo con todos, productores OPEP y no OPEP, y consumidores, para llegar a un equilibrio útil para el desarrollo y la paz en el mundo. La política energética de Venezuela también se basa en la diplomacia de paz. La diplomacia de paz se extiende al mercado y comercio de la energía y el petróleo. Como dice el presidente Maduro: con la mano tendida y los brazos abiertos para el diálogo responsable entre gobiernos legítimos y soberanos, entre presidentes constitucionales, elegidos por el pueblo, en este caso el nuestro y el de Estados Unidos. Por otro lado, nos sentamos juntos como miembros de la Asamblea General de las Naciones Unidas, y solo hay un gobierno que se sienta junto con los demás gobiernos del mundo, que es el de Nicolás Maduro, no hay autoproclamados.

¿Cómo se mueve la diplomacia bolivariana con respecto al caso Alex Saab?

Nuestra acción es constante. El embajador Alex Saab fue secuestrado y detenido primero en Cabo Verde mientras se ocupaba de procurar alimentos y medicinas para el pueblo venezolano, y luego nuevamente secuestrado por las mismas autoridades norteamericanas que impusieron su detención en Cabo Verde. Preciso que en el archipiélago africano hay un pueblo que respetamos y amamos como todos los pueblos del continente africano, que tanto han sufrido por la imposición colonial europea, y recientemente por la imposición unilateral de Washington. Alex Saab fue secuestrado y llevado durante la noche a los Estados Unidos, Florida, para ser juzgado. Sus derechos humanos han sido violados en dos ocasiones: la primera como ciudadano, la segunda como poseedor de un pasaporte diplomático, emitido por un gobierno legítimo y soberano de la República Bolivariana de Venezuela. En el caso de Alex Saab, se violó la Carta de las Naciones Unidas, el derecho internacional, la Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas e internacionales. El gobierno de Estados Unidos permite que sus instancias judiciales justifiquen primero la detención ilegal y luego el secuestro. Desde Venezuela rechazamos enérgicamente las violaciones a los convenios internacionales, a los principios de la Comunidad de Naciones, al derecho internacional y al sistema de Naciones Unidas. Denunciamos la tortura de nuestro diplomático, que debe ser puesto en libertad. Exigimos al gobierno de Estados Unidos que active los mecanismos presentes en su estado de derecho para poner fin a las violaciones cometidas contra nuestro embajador.

¿Cómo continuará la Cumbre Internacional contra el Fascismo?

Continuará como una asamblea permanente contra el fascismo a nivel internacional y por una agenda común.

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