200 años de la batalla de Carabobo: Una batalla que decidirá la Independencia de un Pueblo

Este año se conmemoran 200 años desde que el ejército patriota liderados por Simón Bolívar y José Antonio Páez al mando de entre 6000 y 10000 infantes y miembros de caballería superaron en la sabana de Carabobo al ejército realista -ejército defensor de los derechos de la metrópoli- española liderados por De la Torre. Este hecho sucedió el 28 de abril y supuso el comienzo de la expulsión de las tropas españolas, que no será efectiva hasta dos años después, en 1823 cuando últimas tropas españolas apostadas en el castillo de Puerto Cabello embarcaran hacia España.

Carabobo como otro sin fin de batallas fue y sigue siendo fuente de discusión entre historiadores y expertos. Desde fechas muy cercanas a la batalla los historiadores no se ponen de acuerdo con el número de contendientes aunque se estiman en la actualidad 6500 patriotas frente a 4000-4500 realistas. Aunque a simple vistas estos números, parezcan eso, números, son síntoma de una guerra que se había prolongado durante 10 años hasta el día de la batalla.

Un conflicto que en su duración tuvo seis meses de armisticio, resultado del Tratado de Armisticio y Regularización de la Guerra entre junio de 1820 y enero 1821. Una Guerra de Independencia había dejado un territorio diezmado, tanto en población como en tierras y en los que los dos bandos habían sufrido grandes pérdidas humanas.

Esta batalla se convertirá en uno de los símbolos de la independencia, de una lucha por los derechos iniciadas en 1810 y que será la espoleta que prenderá el proceso de creación de los estados soberanos de América a lo largo del siglo XIX.

Estos procesos de independencia tendrán como un gran baluarte las ideas republicanas francesas, que serán en muchos casos el sustento ideológico para sus proclamas, la lucha por el control de las poblaciones locales de sus propios recursos frente al control de una monarquía corrupta, el empobrecimiento constante de las clases más humildes, y de unos representantes reales en el continente americano que buscaban su propio enriquecimiento serán el mejor caldo de cultivo.

Y el mejor caso, el caso que nos atañe, es la actual Venezuela. Durante el control de la monarquía española, estuvo bajo el dominio político y territorial del Virreinato de Nueva Granada. Caracas, la Guaira y Puerto Cabello serán de los núcleos más importantes. Será en la ciudad de Caracas, dónde a lo largo del siglo XVIII, se producirán varias insurrecciones de sus élites contra los abusos de poder de la Corona Española.

Y alguna de esas insurrecciones vendrán dadas por el comercio de un producto codiciado en Europa, el cacao. Este producto que se irá generalizando entre las élites europeas, será uno de los productos del comercio triangular, que nutria las colonias con las metrópolis. La producción de este producto era realizada por las élites criollas, las cuales intentaban que la parte de su producción no cayera en manos españolas, por los precios bajos que imponía la corona.

Una producción que en gran medida no llegaba a los representantes españoles, ya que una gran parte era llevada de forma clandestina, por navíos de otras naciones. Uno de los países que participará en este contrabando eran las provincias holandesas, que tenían colonias en la actual Surinam o en Curazao.

En 1728 ante esta situación la Corona española, dará mediante Real Cédula, a la sociedad Mercantil Real Compañía Guipuzcoana de Caracas, la única empresa autorizada para importar productos europeos en la Provincia de Venezuela, y de fijar los precios y la compra de los productos Venezolanos y poder comercializarlos en España.

Su sede principal estará en el puerto de la Guaira y desde el momento que se instaure la Compañía en Venezuela será palpable la tensión entre la Compañía y las élites de Caracas y grandes propietarios de plantaciones de cacao. Ya en el año 1730 se produce un levantamiento contra el dominio de la Compañía, liderado por Andresote. Andresote, había sido esclavo que se dedicaba al contrabando de cacao con Holanda. Esta revuelta iniciada en el Valle Iracuy, será sofocada por la Corona en 1733.

Aunque este levantamiento no fuera directamente contra el poder de la Corona, sino de una entidad mercantil, en la actualidad es considerada por historiados como uno de los primeros movimientos de independencia americano.

Este levantamiento no será el único, sino que será una constante a lo largo del siglo XVIII, en donde las grandes familias caraqueñas, entre las que nos podemos encontrar grandes nombres de la Guerra de Independencia. Otro ejemplo de estas rebeliones serán las sucedidas entre 1749 y 1752, rebelión campesina sustentada por el Alcalde Poblador y Justicia Mayor, de la meseta del Panaquire, que en la que los culpables eran claramente señalados y entre los rebeldes se escuchaban: “que se vayan de acá esos vascos que ni españoles son”.

Una lucha, que, para ir terminando, será el germen de las luchas libertarias del siglo XVIII, y que como hemos dicho en la actualidad desembocaran en una guerra de 13 años por la independencia de los territorios americanos y en la que la Batalla de Carababo de 1821 será un hito para esta consecución.

 

Alberto Buitrón, historiador experto en historia naval, para Brics-PSUV

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