Ponencia de Tania Díaz en el Seminario Internacional «Los partidos y una nueva sociedad» en Ciudad de México

Fragmento final de la intervención de la diputada Tania Díaz

Ponencia de la Diputada Tania Díaz, Vicepresidenta de Formación del PSUV.
Seminario Internacional «Los partidos y una nueva sociedad» Ciudad de México.

Venezuela y Nuestramérica: Redefiniciones Geopolíticas y Nueva Época de Transición al Socialismo.

Desafíos de Venezuela y Nuestramérica

Comprender los desafíos globales de Nuestramérica en el marco de una multipolaridad que no se termina de anudar todavía, nos exige rememorar el extraordinario legado de un líder histórico conductor de pueblos, un venezolano que amó entrañablemente al pueblo mexicano y latinoamericano-caribeño todo. Nos referimos al Comandante Hugo Chávez, fundador de nuestro heroico Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) con más de 7 millones de militantes. Las palabras poéticas de un embajador hermano lo describen así: Comandante Chávez, sobre tus anchos hombros llevaste la cordillera de los Andes, es por eso que en ocasiones se te vio caminar lento y sé que jamás fue por cansancio ni por enfermedad, es sólo que fuiste cuidadoso de no maltratarla porque la sembraste de esperanza con la semilla de la nueva era 

Y es que para Chávez nuestra cordillera de los Andes aún respira los aires de la gesta continental de Simón Bolívar. Unos aires de valentía y rebeldía que enlazan Suramérica, el Gran Caribe y todo el Mundo Sur. Es decir, todo el mundo históricamente colonizado, racializado y expoliado. Nuestra cordillera andina sigue así estando hoy preñada de utopías de comunidad regional, arresto socialista y buen vivir. Esa cordillera que llevó Chávez sobre sus hombros arma una metáfora que nos convoca y nos interpela en este seminario Los Partidos y una Nueva Sociedad  a asumir nuestra responsabilidad ante el momento presente con la fuerza tectónica de los tiempos. 

Un gran bolivariano de finales del siglo XIX, conocido como el apóstol de América, José Martí, en su ensayo Nuestramérica” nos advierte: Cree el aldeano vanidoso que el mundo entero es su aldea, y con tal que el quede de alcalde o le mortifique al rival que le quitó la novia, o le crezcan en la alcancía los ahorros, ya da por bueno el orden universal sin saber de los gigantes que llevan siete leguas (de recorrido) en las botas y le pueden poner la bota encima Lo que quede de aldea en América ha de despertar”.

 Las palabras de Martí siguen vigentes en un mundo que como nunca antes se articula en grandes bloque contrapuestos: Por una parte la organización de Cooperación de Shanghai que hermana a Asia y Eurasia, los BRICS y por la otra a Los EEUU, la Unión Europea y la OTAN.

Mientras tanto, en Nuestramérica hemos presenciado del torpedeo constante de sus esfuerzos de unidad en organismos como UNASUR, CELAC, Mercosur, PetroCaribe, iniciativas como el Sucre y Telesur. Y no es casual que la coyuntura actual nos encuentre en pleno siglo XXI todavía fragmentados.

 Bolívar y Chávez y Martí, entre otros grandes de la región, nos convocan a pensarnos como hermanos y trazar políticas conjuntas.

No enfrentamos solo al sistema económico capitalista sino a una totalidad mas compleja. Enfrentamos la civilización moderna occidental, una racionalidad belicosa y suicida. Una subjetividad del sálvese quien pueda, una civilización consumista, del racismo eugenésico que depreda la Madre Tierra. Y el desafío nuestro es a unirnos en un accionar desde una perspectiva global. La geopolítica ha de ser nuestra guía en el tiempo presente.

 

Bloqueo imperial occidental contra Venezuela

El crimen de agresión de EEUU y la Unión Europea contra Venezuela se ha desplegado como un acorralamiento civilizatorio de espectro total que persigue no sólo cercar al gobierno y derrumbar a la Revolución Bolivariana; apunta a la disolución del Estado nacional venezolano.

En los últimos 7 años se ha pretendido bloquearnos el derecho a la vida: mediante dos leyes federales estadounidenses, se nos han impuesto siete órdenes ejecutivas, trescientas cincuenta y dos (352) medidas coercitivas de la OFAC y el congreso estadounidense; y se han aplicado ciento cincuenta (152) políticas restrictivas y punitivas por parte de la Unión Europea, entre otras medidas ilegales, unilaterales y extraterritoriales.

Pero es muy importante comprender que tales medidas coercitivas unilaterales, mal llamadas sanciones, no apuntan a un cambio de «régimen político» como generalmente alardean sus medios masivos de desinformación. Lo que buscan es imponer un suplicio permanente contra toda la población. El objetivo es no sólo bloquear nuestros derechos humanos a la alimentación y la salud, la educación y el transporte, la electricidad y el agua. Han hecho de todo para bloquearnos el desarrollo y la industria, el comercio y el libre tránsito y hasta nuestra convivencia ancestral con la Madre Tierra.

El objetivo es colocar a Venezuela como el chivo expiatorio regional que sirva para conjurar todas las contradicciones internas en nuestra región, facilitando a los poderes fácticos una suerte de racialización geopolítica de nuestras autoridades y nuestro pueblo. Nos infligen un acoso permanente justificado bajo el argumento de que los venezolanos ponemos en riesgo la civilización occidental, subterfugio con el cual nos marcan como los nuevos judíos a exterminar mediante una reedición de la Solución Final.

La operación ideológica antes descrita busca hacer aparecer a la víctima como el agresor y al agresor como el Zeus justiciero, una puesta en escena tan sistemática, tan bestial y tan convincente que ha sido tristemente internalizada y repetida hasta por sectores presuntamente democráticos y progresistas. Y se busca además, crear en la víctima un síndrome de Estocolmo para que algunos sectores hayan llegado a temer, admirar y hasta enamorarse patológicamente del sadismo de los torturadores.

Pero, tal como lo señala el filósofo boliviano Rafael Bautista Segales, el único factor que el imperio no puede jamás planificar es el factor PUEBLO. Lo único que no pudieron sopesar los racistas occidentales ha sido la ética, la estética y sobre todo la épica del pueblo venezolano y de los pueblos Latinoamericanos que hoy pujan por dar vuelta a la historia en Brasil, en Colombia, en Argentina, en Perú, En México.  

En en el caso venezolano, de la mano de nuestro presidente obrero, Nicolás Maduro Moros, hemos lanzado un nítido mensaje cada vez más claro al racista imperialismo occidental. El mensaje ha sido y es este, una proclama que aprendimos de nuestro entrañable Comandante Chávez y que hoy es para nosotros y nosotras fuego sagrado: ¡Aquí no se rinde nadie! ¡Aquí no se cansa nadie! ¡Rendirse es traición! ¡Vamos por la Victoria! ¡Rodilla en tierra! ¡Hasta la Victoria siempre!

Vinimos hoy hasta aquí a hablar claro y a denunciar la razón de fondo de la agresión contra Venezuela, de este nuevo avasallamiento, de esta nueva guerra de sanciones. Y la razón verdadera es que Occidente considera las más grandes reservas hidrocarburíferas de mundo, ubicadas en Venezuela, como sus propias reservas energéticas estratégicas. Consideran nuestro Orinoco como sus verdaderas reservas acuíferas. Y consideran el arco minero (un territorio más extenso que República Dominicana cargado de minerales) como sus verdaderas reservas auríferas y minerales, indispensables para reflotar a un sistema económico enfermo terminal y una moneda, el dólar, en terapia intensiva.

 

Resistencia del  pueblo venezolano

La continuidad del proceso revolucionario bolivariano en Venezuela durante 22 años consecutivos sólo es explicable por lo que Rafael Bautista llama la incógnita dura para la dominación. Si bien el imperio puede calcular casi todo, hay un factor de la ecuación que está al margen de su capacidad de planificación: el factor pueblo. La gesta de resistencia del pueblo bolivariano de Venezuela ha brotado de nuestra identidad, del uso sabio de nuestros recursos, de nuestra historia, nuestra conciencia y sobre todo, de nuestra espiritualidad. 

De allí que el proceso de cambio político revolucionario bolivariano, liderado primero por nuestro Comandante Hugo Chávez y continuado luego por nuestro presidente, Nicolás Maduro, sigue mostrando una desconcertante resiliencia y aptitud para sostener su respaldo popular y para reinventarse ante los más complejos desafíos. 

Un factor de primer orden en el logro de la resistencia al bloqueo ha sido el Partido Socialista Unido de Venezuela, organización que junto al Polo Patriótico se ha articulado como un partido de cuadros y, a la vez, de movimientos, que tiene como línea de acción constante profundizar y renovar el ejercicio de la Democracia Participativa y Protagónica.

El mes de agosto pasado realizamos elecciones directas por la base para escoger a los jefes y jefas más de 266 mil calles, más de 45 mil comunidades y más 14 mil UBCH (unidades electorales bases) junto a sus equipos, hasta consolidar una vanguardia de 1.200.000 hombres y mujeres militantes en todo el territorio nacional, para el cumplimiento de tareas políticas y de defensa estratégica en medio del asedio que vive Venezuela.

Fue una exigencia del Comandante Chávez al Psuv, en enero de 2011, en un visionario documento denominado Líneas Estratégicas de Acción Política, donde señala:

El Partido-Movimiento y la satisfacción de las necesidades humanas: Optar por la lógica del Partido-Movimiento implica posicionarse dentro de las masas populares, estableciendo y desplegando una amplia política de alianzas con las diversas formas de organización popular, incluyendo los sectores patrióticos y democráticos de las clases medias, apoyándolas e invitándolas a poner su talento y conocimiento al servicio de la construcción de una sociedad del buen vivir para todos y todas.”

Es necesario establecer objetivos concretos, sobre el terreno, dentro del proceso real de transformación de la sociedad hacia el Socialismo. Se trata de trabajar junto con el pueblo, en su lucha diaria por transformar sus condiciones materiales de vida y la satisfacción de sus necesidades humanas.

En este sentido, el accionar del Partido deberá orientarse, inmediatamente, a las actividades vinculadas a la construcción de la nueva institucionalidad democrática, entendida ésta como nuestra militancia viviendo en el seno de cada espacio social para canalizar las demandas y aspiraciones del pueblo.

Esta política de alianzas con movimientos sociales, colectivos y organizaciones populares es apenas un primer paso para avanzar en el proceso de recuperación y rearticulación de fuerzas. Más allá, el objetivo es sumar para la causa revolucionaria a sujetos sociales y sectores de la población que se mantienen al margen de la política.

El escalón fundamental de la Revolución Bolivariana se sitúa hoy en lo local (en lo municipal, en lo parroquial y especialmente en cada comunidad). Es allí, en las comunidades urbanas y rurales, donde chocan más directamente los intereses apropiadoresy representativos de la vieja cultura capitalista partidista contra los esfuerzos socialistas, participativos y protagónicos populares. Es allí donde se construye el Poder Popular, la toparquía planteada como tesis por el Maestro Simón Rodríguez. Es allí, donde se gana o se pierde la base social de apoyo a la Revolución.

En el corto plazo, nuestro principal campo de batalla para lograr concretar el Socialismo es el ámbito donde viven los sujetos sociales: el espacio territorial. 

Pero también, de la mano de hermanos teóricos como Bautista Segales, Ramón Grosfogel y Enrique Dussel, entre otros, nos planteamos una reinterpretación de la vida en comunidad que articula de forma dialéctica la praxis local, la praxis nacional y la praxis en su irradiación a la geopolítica global. 

Así, desde el PSUV identificamos entre otros, como factores constituyentes de la resistencia contra imperialismo capitalista en Venezuela los siguientes:

  1. El factor Simón Bolívar alude a que nuestro Libertador ha llegado a convertirse en la religión civil de los venezolanos. Su pensamiento libertario, de unidad regional y precursor del antiimperialismo se ha hecho carne y conciencia nacional en Venezuela.

     

  2. Con Chávez (que congrega muchas dimensiones): la ética y la épica cristiana de los primeros tiempos se politizó y el mesianismo popular bolivariano se hizo con el poder del Estado. Chávez llegó a decir muchas veces: para mí el socialismo y el cristianismo son lo mismo”. Chávez desplegó además la praxis de dignificar el ser humano mientras intentamos construir el paraíso terrenal aquí en la tierra.
     
  3. El factor fuerza armada popular y la unión cívico-militar: rompió con el clásico imaginario castrense dándole el carácter bolivariano y antiimperialista e integrando la Milicia, como componente popular de la defensa nacional. El saludo de rigor entre los integrantes de nuestra Fuerza Armada Bolivariana hoy es Leales siempre, traidores nunca”.

  4. La sujeta-mujer. Muy en especial las madres han tenido un papel vertebral en nuestro país. Las mujeres lideran en Venezuela un proceso de cambio radical desde las comunidades, las comunas, las Unidades de Batalla Electoral del PSUV, los centros de alimentación, producción y distribución como el CLAP que gestionan los alimentos de más de 6 millones de hogares, entre otros proyectos clave.

  5. El factor de resistencia de nuestra juventud merece mención privilegiada. Sobre todo porque nuestra juventud venezolana ha sido víctima de una negación sistemática de todos sus derechos, incluyendo los más básicos. El segmento más joven ha sido el más bestialmente alienado por una infocracia digital empeñada en reducirlos a cyborgsadictos a la banalidad y la estupidez programada, la pornografía y el culto al oportunismo y a la condición apátrida. Si no fuera porque millones de jóvenes han entendido el valor sagrado de la patria y la han defendido heroicamente en elecciones y en la calle, los sectores fascistas intestinos y pro-occidentales se hubiesen hecho con el poder tal como ocurrió en Ucrania. Nuestros jóvenes han resistido el tsunami de contenidos preñados de falsa consciencia y han aprendido imborrables lecciones de la malignidad del imperialismo.

  6. El factor Maduro se ha convertido asimismo en un pilar de resistencia de primer orden. Suceder con éxito a Hugo Chávez era un objetivo político casi imposible; y el imperialismo lo sabía. Chávez se había transformado en una figura reconocida y amada tanto dentro como fuera de Venezuela. Pese a la guerra sin cuartel contra Nicolás Maduro, su sucesión presidencial fue asimilada por nuestro pueblo. Chávez nos enseñó a refigurar la utopía comunitaria contenida en la vida campesina. Y Maduro nos ha demostrado que la resistencia desde los imaginarios de vida del barrio popular constituyen un fermento para la resistencia. El imperialismo no ha dado a Maduro ni un minuto de reconocimiento. Y tampoco ha reconocido al pueblo que mayoritariamente lo eligió y reeligió. El imperialismo occidental no ha dado ningún gesto político, ni de consideración humana ni de piedad. Maduro ha sido víctima de todas las afrentas imaginables e inimaginables contra un jefe de Estado, incluyendo el haber sido víctima de varios intentos de magnicidio, golpes de Estado y el que desde Estados Unidos se la haya puesto precio a su cabeza como en el tiempo de los cowboys del lejano oeste. Maduro ha hecho contención de un gobierno paralelo y ha soportado el criminal apandillamiento occidental, convocando siempre al diálogo, a la paz y al respeto al derecho nacional e internacional. Tras encarar la inflación más alta de la historia y la caída del Producto interno Bruto en más de un 85%, Maduro ha llevado hoy a Venezuela a un crecimiento de más de dos dígitos y una inflación relativamente controlada.

Esto, mis camaradas, No es un milagro económico. No puede entenderse ni medirse con los indicadores tradicionales mercantiles capitalistas. Es fruto de la organización popular, de la conciencia, del amor a la Patria y de la reinvención de valores y prácticas identitarias de solidaridad y gestión colectiva, que nos llevó de la Resistencia al Renacimiento.

En su accionar cotidiano, el gobierno bolivariano convoca estos factores constituyentes para avanzar en cada paso. Ahora mismo, además de la renovación electoral de las bases del PSUV, se realiza en paralelo la de los 22 mil consejos comunales existentes en el país, y el Pdte. Maduro ha llamado al Congreso de la Nueva Época, una instancia nacional e internacional de reflexión y planificación colectiva que nos lleve de la Resistencia al Renacimiento de este a la Revolución dentro de la Revolución.

El método se ha bautizado como 3R.net. Resistir, Renacer y Revolucionar en esta Nueva Etapa de Transición al Socialismo.

El asedio contra Venezuela no ha cesado, el bloqueo económico y comercial, las más llamadas sanciones económicas continúan vigentes. Sin embargo el país muestra crecimiento y se prepara para nuevos y mejores escenarios por una razón que nunca debemos olvidar: porque el pueblo venezolano triunfó, ganó en el terreno político y cultural nacional y derrotó al Imperio militar más poderoso sobre la tierra ¡ y estamos prestos, listos para librar y vencer la siguiente batalla!

De no haber sido así, estaríamos presenciando la fragmentación neocolonial de nuestro país, la reapropiación ilegal de nuestras riquezas, la vuelta del pueblo mayoritario a la pobreza extrema y – debemos preguntarnos en este Seminario- ¿al inicio de la balcanización de la región suramericana?

 

Redefiniciones Geopolíticas

Los acontecimientos geopolíticos más apremiantes de nuestro tiempo están hoy determinados por la debacle climática, el agotamiento terminal de los recursos naturales estratégicos, la pérdida de la biodiversidad, la desertificación de los suelos y la degradación de la capa de ozono. 

La emergencia de la economía del Pacífico con China a la cabeza y el pánico frente al inminente desplome del sistema financiero occidental, soportado en la menguante economía del petrodólar, indujo a Occidente a traspasar todas las líneas rojas históricamente acordadas con Eurasia. 

El encarecimiento de los alimentos y la energía a nivel global es consecuencia directa de política del mal llamado “caos constructivopor Occidente. El armamentismo, la plandemia virológica continuada y el uso de paquetes de sanciones como medidas de guerra y agresión contra los pueblos, está alimentando conflictos armados en varias latitudes del mundo y hambrunas inducidas que parecen hacer parte de un plan de eugenesia de pueblos expropiados hasta de la vida misma. El encarecimiento programado de los alimentos a escala global, producto de la ruptura de la cadena de suministros y de especulación financiera por su venta en mercados a futuro está originando tensiones sociales y tempestades políticas. 

El conflicto armado que hoy asistimos en Ucrania es así una guerra adrede fabricada por los EE.UU. e instrumentalizada por su brazo armado, la OTAN y por su brazo geopolítico, la Unión Europea. Ucrania es así hoy el principal campo de batalla donde tiene lugar la Tercera Guerra Mundial por etapas, como bien la describió el Papa Francisco.

Occidente prosigue con su política de externalizar su crisis y sus conflictos armados hacia naciones periféricas. El supuesto contrato social universal devenido contrato racial occidental en contra de toda la periferia comienza a hacer aguas por todas partes. Sobre todo porque los pueblos cercados por la voracidad del capitalismo están levantándose en todas las regiones del mundo. 

Una mirada geográfica nos permite advertir que el 82 % de la población mundial está concentrada al este del meridiano de Greenwich donde se encuentran Europa, África, Asia y Oceanía. No obstante, el hemisferio Americano, que comprende desde Canadá hasta Argentina, concentra tan sólo el 18% de la población del planeta. 

Nuestramérica posee las mayores reservas certificadas de petróleo del mundo localizadas en Venezuela con más de 300 mil millones de barriles. Nuestramérica posee más del 31% del agua del planeta contenidos los acuíferos del Orinoco, el Amazonas y el Paraná; y posee el llamado pulmón del mundo y mayor reservorio de biodiversidad del planeta que es la selva amazónica. Por si fuera poco, en la región poseemos más del 60 % del litio del planeta localizado en el triángulo del litio que comparten Chile, Bolivia y Argentina. 

Es un secreto a voces quién pagará los costos de la quiebra de la economía financierizada occidental, de la debacle ambiental y de la economía de guerra. El proyecto de Occidente en nuestra región no se limita a la referida disolución del Estado nacional venezolano sino a la disolución y balcanización de toda Suramérica con efectos previsibles de una crisis política sin precedentes exacerbada por una vasta hambruna programada. 

La eufemísticamente llamada internacionalización de la Amazonía” es un proyecto de expansionismo occidental disfrazado de ecologismo. En este contexto de reconfiguración geopolítica mundial, a Occidente no le queda otra alternativa que imponer a sangre y fuego su hegemonía sobre toda Nuestra América, tras debilitar a la Federación Rusa dado que América del Sur ha quedado como la única periferia de donde Occidente puede expoliar recursos estratégicos, razón por lo que nuestra posición hoy debe ser de ofensiva común. 

Hoy el dilema postcartesiano que encaramos tanto partidos como pueblos se plantea en estos términos: Acelerar la transición nacional, regional y mundial hacia un socialismo crítico, productor, reproductor y consagrador de la vida y cada día más democrático y raizalo seguir aproximándonos suicidamente al precipicio capitalista occidental signado por el vaciamiento ético, la crisis política, la anomia social y la destrucción mutua asegurada. Esa es hoy nuestra candente cuestión. 

Nuestros partidos, queridos hermanos, tienen hoy más que nunca el reto de acompañar a nuestros pueblos a distinguir entre las dos formas de entender el mundo así como de actuar frente a unos desafíos cada vez más graves: 

Por un lado tenemos la anacrónica modernidad capitalista alimentada por la expoliación, la explotación y la muerte. Y por otro lado tenemos la de un nuevo socialismo para la producción y la reproducción de la vida en dignidad comunitaria. Nuestro desafío hoy es producir medios de vida en lugar de mercancías, consumir lo indispensable y priorizar la producción local y sustentable. 

Hoy no podemos decir, como hace años, que otro mundo es posible. Hoy forjar otro mundo signado por el socialismo es la única alternativa de vida de los pueblos del Sur Global. Hablamos de un socialismo del buen vivir, del vivir viviendo, del vivir sabroso, de la UNIÓN y la COMUNIÓN con la humanidad y la Madre Tierra. 

Desde Venezuela les invitamos a participar en nuestro Resistir, Renacer y Revolucionar para construir la Nueva Época a de Transición al Socialismo. Y tal modo civilizatorio sólo es posible si es amparado por una multipolaridad que nuestro Padre Libertador, Simón Bolívar, definió como el equilibrio del universo. Por ello mismo decía:La unidad de nuestros pueblos no es simple quimera de los hombres, sino inexorable decreto del destino. Unámonos y seremos invencibles”.

Ciudad de México, 24 de septiembre de 2022

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