Aportaciones del Instituto Samuel Robinson al V Congreso del PSUV

Instituto Samuel Robinson

 

El Partido Socialista Unido de Venezuela es la piedra angular para la consolidación del proyecto nacional y revolucionario. El Comandante Hugo Chávez comprendió, con agudeza y proyección en el horizonte el posible el rol que cumpliría un partido de masas y de profundo arraigo popular, a pesar de contar en este entonces con el Movimiento V República, una maquinaria perfecta para combatir y ganar en el terreno electoral. Sin embargo, e n 2007 luego de la victoria más amplia que se dio hasta este momento en elecciones presidenciales –, convoca a una cruzada de reinvención política de las fuerzas revolucionarias nacionales que se iniciaba con la disolución de este músculo electoral para dar paso a una nueva estructura de calidad y cualidad distinta.

La creación del Partido Socialista Unido de Venezuela es la materialización de la voz que preconfiguró el Comandante Hugo Chávez en la campaña de 1999: Un espacio de convergencia de la voz del pueblo. Los sectores que históricamente estuvieron al margen de la política de la participación real para la toma de decisiones en la cosa pública lograban un camino para colocar sus necesidades y aspiraciones en el centro del debate. La Constituyente d e 1999 fue el mecanismo institucional y formal para la construcción de la base, pero hacer de esto un ejercicio cotidiano y consciente, y además proveer un espacio de articulación política orgánica, pasaba por la construcción de un partido distinto, como lo señaló Chávez en la reunión de propulsores que tenían la tarea de comenzar a armar la estructura del mismo:

Un partido además, que no sea el que vaya a controlar al pueblo, sino al revés, un partido controlado por el pueblo. No un partido que sea producto de un conjunto de siglas, no queremos, como un frente de partidos, es la propuesta que hacen algunos; no, vamos a crear un frente de partidos, no. Más bien queremos un partido de frentes, un partido de frentes, un partido que tenga un frente obrero, frente campesino, un frente de las mujeres, un frente de los estudiantes, un frente de los jóvenes, de los trabajadores. (24/03/2007)

La multiplicidad de las voces del pueblo sistematizadas para traducir la esperanza. Este es el fundamento desde el cual se constituye el PSUV en la práctica continua del Comandante Chávez quien conocía el valor de la política como herramienta para la consolidación de una conciencia colectiva que pudiera conferir carácter orgánico a las sentidas demandas y la impagable deuda social que se tenía con el pueblo venezolano. Por esto, va más allá, pero también orienta sobre presupuestos tácticos de la lógica de organización y conformación del partido partiendo de debates históricos de la izquierda latinoamericana:

Este tiene que ser un partido bien consciente, un partido además… hay la eterna discusión también interminable pareciera, si debe ser un partido de masas, o de cuadros. Desde mi punto de vista muy modesto, debe ser, decía Antonio Gramsci, un partido de masas que construya cuadros, cuadros, extraordinarios cuadros. (24/03/2007)

Este par de elementos ya colocan cierto camino. Porque incorporar la doble dimensión de la masa y el cuadro despliegue y conciencia aborda, por una parte, la incorporación como iguales de las gr andes mayorías del pueblo en sus diferentes entidades y agrupaciones de interés o gremiales como un todo participante –; pero también la necesidad de la conciencia y la orientación dialógica de una vanguardia. Es por ello que dibuja el gran reto: la transformación en la forma de constituir este cuerpo político de combate:

Hay que luchar con una fuerza mayor a la de la costumbre para romperla y para crear nuevas costumbres, nuevas realidades, nuevas ideas, nuevos escenarios, el nuevo partido, un partido de moral. (24/03/2007)

La MORAL. Este concepto nos remonta a cierto mandato, a una impronta, que define un camino para la acción. ¿Cuál acción? La de hacer POLÍTICA . Y el debate de esta acción del hacer humano tiene como origen la creación, precisamente, de una serie de parámetros para dirimir el destino de la cosa pública -a la que hacíamos referencia-. Porque la comunidad política es aquella en la cual se desarrollan mecanismos como lo señaló de forma taxidérmica Aristóteles para determinar lo bueno y lo malo y con ello lo justo y lo injusto entre seres humanos que viven en comunión. Y es por ello que el debate de la MORAL en lo político no es baladí. Es más bien la piedra angular. Porque en definitiva existen formas de afrontar los destinos de la cosa pública ninguno de los cuales podemos calificar a priori como buenos o malos, son  simplemente modelos-, pero corresponde a una sociedad, de acuerdo con los intereses de sus integrantes, asumir un determinado rumbo de justicia para su entramado político.

Esto tiene derivaciones inmediatas en el sistema económico, por ejemplo -que no es más que la orientación de la repartición de los recursos que comparten esta comunidad de acuerdo con su sentido de justicia-. En la Venezuela de hoy existen modelos contrapuestos sobre la determinación del uso de la renta petrolera para colocar la principal fuente de recursos que comparte la sociedad-, para colocarlo en una situación concreta: por una parte, existe un grupo que considera que la renta debe entregarse a un grupo de personas preparadas para la generación de riquezas -empresarios y oligarcas históricos- que desborden por la mano invisible del metabolismo capitalista el cuerno de la cornucopia nacional y salpique a todos los estamentos de la sociedad -entiéndase las sobras tradicionales que se entregaban al pueblo-; y existe también una visión que considera que la administración de los recursos generados por el país deben ser administrados directamente por las grandes mayorías que componen el cuerpo político. Esta segunda visión es la que desarrolló la Revolución Bolivariana y es también el camino por el cual hemos andado bajo un proceso de transición al socialismo: un Estado fuerte que administra la cosa pública orientando los recursos para proteger al pueblo, y en la misma medida procura un desarrollo armónico de la sociedad en su conjunto. Esta es una  traducción práctica del ejercicio de la política y de la orientación de moral y justicia que se hace programa.

El partido es un intérprete y ejecutor de esta voluntad MORA, de esos códigos ÉTICOS de la revolución en su conjunto. Sus dinámicas deben incorporar fórmulas de verificación de la participación de las mayorías y de esta forma estar consustanciado con el propósito originario del hacer de la política revolucionaria. De esta manera, el V Congreso del Partido Socialista Unido de Venezuela es una oportunidad de oro para colocar en perspectiva el propósito de HACER política y profundamente ligado a esto, podría incluso decirse derivado la forma del  EJERCICIO cotidiano. La vinculación que existe entre el principio moral que determina el fin en sí de la voluntad política y el mecanismo mediante el cual se construyen las acciones que nos acercan a este fin tienen que conservar coherencia y armonía. Esto implica des arrollar estrategias que permitan la participación y expresión de la base social que sustenta a la revolución dentro del partido.

La circunstancia nacional e internacional que enmarca este V Congreso tiene particularidades que nos llevan a reafirmar esta premisa en varias dimensiones: por un lado el asedio imperialista continuo y la intensificación progresiva en el último lustro reafirma el lugar de la historia en el que estamos parados en cuanto a propuesta política. La representación local -la burguesía histórica y parasitaria- de los intereses de Estados Unidos es un termómetro que verifica por antonomasia nuestra posición en el gran tablero de las ideas significantes. Pero también, esta intensificación de la guerra -sobre todo en la dimensión económica- alcanzó a socavar la confianza en algún sector de la base social que en las últimas dos décadas acompañó el espíritu de la revolución, manifestándose electoralmente. Los datos de merma de participación del chavismo en los últimos procesos electorales, más allá de las condiciones circunstanciales propias de los distintos procesos, son un nos lleva debate necesario. A esto hay que añadirle la necesidad -producto de la acción de la guerra- de la aplicación de un sistema de gobierno donde las decisiones y acciones necesariamente tienen que ser más ejecutivas y, por lo tanto, lo que se gana en eficiencia y precisión para el gobierno de resistencia a la agresión imperialista, se sacrifica -en cierta medida- en construcción colectiva o consultada. El resultado de esto es un cierto nivel de despolitización en la masa que debe entenderse como la disminución del volumen de la voz popular en su participación dentro de las decisiones para la cosa pública.

¿Cómo repolitizar? Se hace vital la recuperación de la voz de la base en la reconstrucción del tejido político de la revolución. El PSUV es el espacio natural para este proceso. Por ello se hace necesario, en el marco de este V Congreso, la consolidación de algunos procesos de  organización y acción de los cuerpos de liberantes y de acción primarios -UBCH, Jefes de Comunidad y de Calle, entre otros- que reimpulsen esta repolitización. Consideramos que la Dirección Nacional partido está haciendo reflexiones y acciones certeras que avanzan en esta dirección -la incorporación de las vicepresidencias por estado que no responden a la estructura de gobierno local (gobernadores y alcaldes) es una lectura correcta y una acción atinada que permite la incorporación de otras voces y dinámicas en el debate político local- y sólo nos gustaría realizar algunos aportes que entendemos podrían fortalecer este proceso de reflexión y reorganización.

En primer lugar desarrollar un par de elementos que nos parecen importantes en el proceso de reorganización y relegitimación de las UBCH como unidades fundamentales para la organización y acción del partido en el territorio. La experiencia nos dice que los jefes y jefas de UBCH suelen ser los sujetos más activos, sensibles, trabajadores y comprometidos de las comunidades; pero de igual forma en algunos casos han convivido durante mucho tiempo con la gestión de los beneficio s sociales y la acción de los gobiernos locales -gobernaciones y alcaldías-, lo cual -de alguna forma- ha permeado hasta algún nivel desdibujando y burocratizando la acción de los compañeros y compañeras. Deben generarse mecanismos de formación y reorientación para colocar a los compañeros y compañeras al servicio de la tarea política fundamental y volver a la comprensión ulterior del trabajo político como el fin. Esto debe estar más claro aún porque parte de la nueva lógica será la aplicación de las 3R Nets que incorporarán a las UBCH como actores protagonistas en el acompañamiento de la gestión de la revolución. La elección de los actores que lleven este proceso, así como el proceso de acompañamiento y formación continua y permanente serán buena parte del éxito en este modelo de gestión que busca la reconexión con la voluntad del pueblo expresado a través del partido.

En este orden de ideas entendemos que podrían orientarse dos principios de carácter organizativo y político que nos acercan a nuevas lógicas de aproximación de cuerpos políticos deliberantes al servicio del propósito revolucionario en el marco de una nueva constitución política de la sociedad venezolana:

 

Cooptación “ evaluada”

El PSUV define a la UBCH como la estructura fundamental de base. Esta debe ser conformada por compañeras y compañeros que cumplan las diferentes características del militante definidas en el Libro Rojo, así como asumir los principios que invoca el partido (Artículo 7). En teoría, nuestra organización contempla los más loables principios e incluso define métodos amplios de participación, pero su aplicación se dificulta principalmente al momento de legitimar los liderazgos que asumen responsabilidades en dicha estructura base, pues hay casos donde el método de cooptación o elección interna no permiten que se visibilicen los mejores o nuevos referentes locales, capaces de dirigir u orientar de mejor forma las responsabilidades de la UBCH en su ámbito territorial. En este sentido, debe considerarse la implementación de un método de cooptación “evaluada” que permita validar liderazgos en el tiempo. Debe generarse una agenda o trayecto para la consolidación en las responsabilidades orgánicas del partido. Esta agenda debe contemplar acciones donde el militante al que se otorga la confianza de dirigir en una UBCH demuestre la capacidad de trabajo en equipo, de formación permanente, de cumplimiento de objetivos de forma eficiente durante un lapso de tiempo determinado. Donde no se cumpla con la agenda de consolidación de liderazgos debe tomarse las medidas necesarias para permitir que alguien más asuma la responsabilidad de dirección. Debe entenderse esta acción como un mecanismo para hacer efectivo el “ ejercicio constante de la crítica y la autocrítica, ante los propios errores y los de los otros u otras, con un estilo correcto dirigido a la superación de los errores” establecido en los principios del artículo 5 del Libro Rojo.

 

PSUV como cantera para el fortalecimiento del Poder Popular

Los consejos comunales y comunas son desde la concepción organizativa la instancia más completa que la Revolución Bolivariana ha construido. Naciendo desde las Mesas Técnicas de Agua y Movimientos de Tierras Urbanas, se fueron generando mecanismos de visibilización, financiamiento y poder en la toma de decisiones. Todos estos logros se vieron consolidados en las leyes del Poder Popular promulgadas en 2010, convirtiéndose así en parte esencial del legado político del Comandante Chávez. Allí se refleja toda la estructura y fundamentos para ejercer nuestro modelo de democracia participativa y protagónica, modelo político que contempla nuestra constitución.

La participación en los espacios del poder popular, debe asumirse como escenario de construcción política ideológica. Es allí donde se pueden y deben dirimir desde las posibles soluciones a los problemas más comunes en su entorno local. Incluso posiciones, declaraciones o acciones colectivas que trasciendan sus fronteras territoriales. De igual manera, son los espacios para cultivar la semilla de las estructura s que darán vida a la nueva sociedad comunal. El PSUV debe dar la misión a las UBCH de generar mecanismos que permitan impulsar la consolidación de las estructuras del poder popular, fomentando la conformación y adecuación de consejos comunales y comunas en todo el territorio nacional. La UBCH en su participación activa impulsará los liderazgos revolucionarios que asuman las vocerías de los diferentes comités comunitarios procurando amplia participación de la comunidad en general.

Los consejos comunales deben ser el reflejo del país. La gran mayoría debe participar en el proceso de legitimación de estas instancias. De esta forma se consolida nuestro modelo político. Se debe procurar como partido tener la mayoría de las estructuras. Pero esto debe lograrse con trabajo, con liderazgos que nazcan desde las luchas comunitarias de militantes del PSUV. Estos espacios deben ser concebidos por la comunidad como instancias amplias e ideales de participación, por lo que debe contemplar a otras figuras como el CLAP y su relación o incorporación en los Consejos Comunales y Comunas , bajo la figura de su comité de alimentación . Así se diluye la confrontación o desplazamiento percibido en algunos lugares por el solapamiento de competencias. El consejo comunal y la comuna son el espacio para que el partido construya las nuevas mayorías, el partido forma los cuadros que dirigirán los consejos comunales desde donde se dará amplia participación colectiva comunitaria para recorrer esta etapa de transición al socialismo.

Este par de elementos estructurales ayudan a consolidar la idea política del partido y la sociedad en una diálogo que se retroalimenta y eleva la voz de los excluidos. La nueva visión de interrelación del partido en sus instancias fundamentales como lo son las UBCH y jefes y jefas de calle y comunidad con la gestión cotidiana de la revolución hecha gobierno nacional remonta y retoma la idea originaria de la constituyente de 1999 y reaviva la idea de la participación protagónica, que no es más que la repolitización por la vía de la escucha de la voz del pueblo.

 

De LA MORAL

Las ideas que acompañan a la revolución no son meras consignas. Se moldean como un código práctico de conducta. Siendo una revolución subalterna que se ha hecho poder por más de dos décadas se ha enfrentado a una dualidad contradictoria. Porque aún siendo gobierno y poder se comporta como la otra visión, el otro relato, en el marco del sistema de significantes de la sociedad global. Desde esta perspectiva aún hoy existe una impronta que pretende disminuir el orgullo del ser chavista . En algunos sectores de clase media y alta está  prácticamente proscrito, y muchos compañeros y compañeras, incluso por seguridad, prefieren no exponer sus creencias o filiación política por miedo a ser condenados por el entorno. Esto es debido al peso y poder de los carteles comunicacionales mundiales y el peso del sistema imperante en la sociedad occidental. Sin ir muy lejos, el momento en el que el Comandante Chávez acertadamente planteó “ser rico es malo”, en un claro ejercicio de comprensión socialista donde se entiende que los recursos no son infinitos y que la riqueza de unos genera carestía en las grandes mayorías por mera lógica aritmética. Hubo voces internas que criticaron al Comandante, guiadas por el relato normalizado dentro de una sociedad que nos contiene y que nos invade.

Esto de alguna forma flexibiliza la solidez en la convicción de los valores de ejercicio cotidiano. Es fundamental hacer conciencia de cierto decálogo que acompañe los principios morales que signan la política del chavismo y que termina siendo una especie de código de conducta del Partido Socialista Unido de Venezuela como altavoz del pueblo. Es desde allí que proponemos este ejercicio de recopilación que hemos denominado Ser Chavista (Jorge Arreaza):

  • Ser CHAVISTA es valorar en primer lugar el AMOR: al prójimo, a la Patria, a los que sufren, a los Pueblos. Significa saber escuchar a quiénes más necesitan ser escuchados y aprender, con ellos, a abordar los problemas sentidos -con sentido común y de lo común-. Darle voz a los que no tenían voz, parte a los que no tenían parte. Ser Chavista es creer en la igualdad y practicarla siempre. Ser Chavista es procurar la Justicia en toda acción y decisión.
  • Ser chavista es defender la soberanía popular-nacional. No es tan simple como defender el territorio o los recursos naturales, sino, mucho más allá. Defender la autodeterminación de los pueblos soberanos y su independencia para decidir su propio destino, en su territorio, con las instituciones que el pueblo valide.
  • Ser chavista es defender y priorizar los Derechos Humanos y los Derechos Sociales. La vida individual y social, el derecho a la paz, el desarrollo, la educación, la cultura, la salud, la alimentación, la vivienda. En síntesis, el derecho a la felicidad social.
  • Ser chavista es considerar en el análisis de una problemática las dimensiones más sensibles de la sociedad, así como el impacto de la situación y sus posibles abordajes para las poblaciones y sectores más vulnerables. Analizar desde la perspectiva política, social, ambiental, cultural,
    económica, territorial, comunicacional, de género; y los impactos en poblaciones como la mujer, comunidades organizada s, adultos mayores, niños y adolescentes, mujeres, personas con discapacidad, indígenas, poblaciones en pobreza extrema, gremios, etc.
  • Ser chavista es actuar bajo los más estrictos parámetros de ética y honestidad, desde la batalla frontal contra la corrupción y el enriquecimiento ilícito, hasta la defensa de la humildad como método inexorable para mantener la esencia revolucionaria y la conexión con el pueblo. Para un/a chavista los fines NO justifican los medios. Muy por el contrario los medios construyen y determinan la naturaleza del fin que se procura y sus consecuencias.
  • El Comandante Chávez calificó al 4F como Día de la Dignidad. En efecto, la Dignidad, la fidelidad con los principios y valores éticos y el coraje para asumir responsabilidades, enfrentar y superar dificultades, es fundamental para ser un verdadero chavista.
  • Un Chavista no es un mero observador de la realidad. La aborda, la vive, la sufre, la llora, la disfruta, aprende de ella y la transforma para brindar la mayor suma de felicidad posible a quienes la viven.
  • Ser chavista es ser siempre subversivo. Jamás conformarse con las formas y métodos preestablecidos y revolucionar los espacios y procesos para hacerlos más dignos, más eficientes y más sensibles.
  • En política, el chavista, la chavista, procuran los espacios de responsabilidad institucional para extraer de ellos todo su poder, el poder para hacer, con el fin de transferirlo al pueblo y convertirlo en Poder Popular.
  • Para un chavista la acumulación de riquezas es anti chavista.
  • Para los chavistas los únicos privilegios posibles provienen del amor, el reconocimiento al trabajo y las sonrisas del pueblo.
  • Un chavista, como nos enseñara Simón Rodríguez, evalúa las circunstancias con detenimiento, analizando el grado de predeterminación que puedan tener en una situación o cursos de acción por definir.
  • Un chavista planifica. Siempre define los objetivos y sus metas, analiza las estrategias y acciones tácticas para lograrlos y determina, con criterio de eficiencia, austeridad y sensibilidad, los recursos y el tiempo necesarios para alcanzarlos.
  • Para un chavista la voluntad y la determinación son motores fundamentales para avanzar en el camino correcto y lograr los objetivos propuestos.
  • Para un chavista los análisis de las situaciones, circunstancias y problemáticas, siempre están transversalizados por la Lucha de Clases. Entender las relaciones de desigualdad del sistema impuesto y los intereses de los actores en disputa, es la única vía para actuar siempre en favor
    de los pueblos, así como para crear nuevas condiciones para el cese de la explotación y la construcción de una sociedad armónica.
  • Para un chavista la historia es fuente permanente de sabiduría y lecciones para la toma de decisiones hoy, con impacto en el futuro.
  • Siendo pueblo, el chavismo debe abrir todos los canales para que todas las voces del pueblo puedan alzarse y expresarse. Escucharlas, dialogar con ellas y construir decisiones desde el pueblo, es esencial para el chavismo.
  • Ser Chavista es ser Republicano, defender l a Cosa Pública de las garras del lucro, la ambición, la corrupción, la privatización. Es creer en lo colectivo como la dimensión estratégica y en lo individual como la acción táctica para fortalecer lo común. Es confiar en lo humano, lo simple,
    lo original.
  • La solidaridad es valor esencial y práctica inmanente del chavismo. Desarrollar la empatía más profunda hacia los problemas y necesidades de los demás, tratar de resolverlos y satisfacerlos como si fueran nuestros. Llorarlos y sufrirlos, pero atenderlos. Esa es la solidaridad en Chávez.
  • A partir de su diversidad constitutiva, la tolerancia es para el chavismo una constante infaltable en su comprensión del mundo y la sociedad. De nada sirve un dogma, cuando fractura el cuerpo social y lo tensa, alejándolo de los objetivos generales y estratégicos. Las diferencias son siempre bienvenidas y necesarias. El respeto es siempre premisa y principio. Intolerantes, eso sí, con la violencia injustificada, la corrupción, la explotación, la desigualdad, el racismo y el odio.
  • El Amor lo es todo para un chavista. Sólo a través del Amor se puede pensar y actuar con coherencia revolucionaria. Más no el Amor por obligación o mandamiento. Se trata del Amor que surge de la esencia más pura de la humanidad y la Pacha Mama, aquella fuerza que nos lleva a luchar, a entre ayudarnos, a transformar, a construir, a comprender. Amamos, luego existimos y amamos más y existimos para siempre. No es posible construir una sociedad de iguales, solidaria, tolerante, verdaderamente democrática, si no está determinada en cada fase de su concepción y evolución, parafraseando el Che, por los más puros sentimientos de Amor.
  • “Con la VERDAD, ni ofendo, ni temo”, aunque el Comandante se la adjudicaba a José Gerbacio Artigas, en realidad fue un parafraseo del líder del Sur. La frase pasa a ser realmente del propio Hugo Chávez. Es la verdad la que guía y la que consolida. Cualquier proyecto, idea o acción que se haya fundamentado en falsas premisas o mentiras, será tan frágil e inútil, como un castillo de arena en una playa ante el advenimiento de un gran huracán. Duele la verdad a veces, pero es necesaria, es la única vía, es indispensable, es el camino para la rectificación, es el camino para el Amor.
  • La Conciencia es la expresión permanente que sintetiza los valores y principios de los revolucionarios. La conciencia permite entender la historia, el ahora y construir el mañana con las prácticas y herramientas adecuadas. Es luz poderosa que ilumina los pasos y caminos, que nos permite comprender la s circunstancias y que mantiene en nuestras luchas la claridad necesaria e inalterable de los objetivos estratégicos y tácticos a desarrollar. La elevación de la conciencia chavista y revolucionaria es deber, medio y objetivo a la vez. Sólo a través de la conciencia en proceso de elevación constante, podremos garantizar el éxito, podremos generar en colectivo la felicidad igualitaria y general.
  • Los chavistas entendemos y respetamos el mercado, así como la interacción de aquellos actores que lo componen para producir, distribuir y vender bienes y servicios que satisfagan las necesidades generales. Sin embargo, sabemos que el mercado sin orientación y gobierno social tiende inevitablemente a devorar, concentrar y acumular en pocas manos, generando las más at roces condiciones de desigualdad. La economía debe estar al servicio de la sociedad y no a la inversa. La planificación, la complementariedad y los encadenamientos productivos y distributivos con criterio social, moderan y equilibran la fuerza del mercado y la ponen al servicio de los pueblos y su felicidad.
  • Aquella Igualdad establecida y practicada que reclamaba Bolívar, es nuestro rumbo y puerto. No podemos limitarnos a establecer leyes justas e igualitarias, si no estamos en capacidad de hacerlas cumplir con coherencia. No se trata de una igualdad homogeneizante, sino de la igualdad de condiciones que debe garantizarse a cada sector de la sociedad para que se desarrolle integralmente. No existe igualdad de oportunidades, sin previamente generar igualdad de condiciones. Desiguales por naturaleza somos, iguales ante la ley escrita, pero, ante todo, hemos de ser iguales en la práctica, en la realidad. Entender la igualdad como un principio, medio y fin.
  • El trabajo, como proceso social, que nos hace interactuar con la Madre Naturaleza, es la esencia del socialismo y del proyecto chavista. El trabajo creador, el que nos permite obrar para satisfacer las necesidades sociales más sentidas, debe ser el motor principal de la sociedad. El capitalismo se basa en l a acumulación de las riquezas en pocas manos, privadas, a partir de la explotación de la fuerza de trabajo de los más humildes. El Socialismo Bolivariano y Chavista se fundamenta en la educación y la organización para el trabajo y en el trabajo productivo para acumular satisfacción de necesidades. En la sociedad humana todo se origina en el trabajo, nada existe, ni logra sobrevivir sin él. Hacer del trabajo un valor trascendental y determinante, es la gran tarea del socialismo.
  • El dominio del conocimiento, su generación y estudio, es un proceso estratégico fundamental. La independencia integral y definitiva se logrará exclusivamente al dominar las distintas ramas de la ciencia y otras fuentes de sabiduría. La ciencia no es neutra, ni es útil, por sí misma. El destino y uso social y ético del conocimiento es norma y principio para el socialismo. La democratización del conocimiento es ineludible deber social. Al decir de José Martí, “ser cultos para ser libres”.
  • El Poder real para el Chavismo, es el Poder Popular, es decir, el Poder del Pueblo Organizado. “Sólo el Pueblo salva al Pueblo”. Toda fuente de Poder institucional, económico y político debe tributar y potenciarse en la organización, con conciencia y conocimiento, del Poder Popular. El pueblo “empoderado” será el dueño y responsable de su felicidad y su desarrollo integral. Un Pueblo Organizado, que crea y controla medios de trabajo, producción y distribución, procesos de formación y creación colectiva, se constituye en poderoso cuerpo social en el que se depositan y garantizan la soberanía nacional y la felicidad general.
  • Para el chavismo la interpelación reflexiva y la crítica permanente son indispensables para la revisión y la rectificación de los caminos y procesos emprendidos. La crítica debe con llevar a objeciones constructivas que comprueben los errores o irregularidades y que propongan, a su vez, vías de rectificación y reevaluación de los procesos bajo análisis. Las vías para el debate, la discusión y la crítica deben generarse en todas las instancias de organización popular, partidista y de gobierno, quienes deben garantizar que se preste la debida atención y respuesta a las denuncias y reclamos bien fundamentados.
  • El antiimperialismo es inherente al Chavismo dado su arraigo histórico en las lucha s de nuestros pueblos originarios y en la expulsión del imperio español de Nuestra América de la mano y las espadas de Simón Bolívar y su generación. El chavismo respeta la autodeterminación de los pueblos y se opone a todo tipo de dominación, especialmente aquella que ejercen, o pretenden ejercer, desde las élites dominantes de países con gobiernos coorporativos sobre pueblos soberanos, procurando el control político, el robo de su soberanía y la consecuente expoliación de sus recursos naturales y economías. El chavismo promueve el equilibrio del universo, el mundo multipolar y pluricéntrico, sin imposiciones ni subordinación.
  • Para el chavismo la independencia, la soberanía nacional y popular son innegociables, sagradas. El respeto a la autodeterminación de los pueblos, el derecho a darse sus sistemas de gobierno, defender su territorio, manejar sus recursos naturales de manera autónoma y tomar las riendas de su destino, son principios irrenunciables. Los pueblos deben trascender la independencia política, que es indispensable, pero a su vez, insuficiente. La independencia realmente integral se debe adquirir en todas las dimensiones políticas, sociales, culturales, económicas y del conocimiento, para poder ejercer la verdadera soberanía popular.

La comunión de estas dos dimensiones son insumos propositivos para alimentar el debate del V Congreso del Partido Socialista Unido de Venezuela. Entendemos que el debate diáfano y constructivo entre compañeros y compañeras revolucionarios es caldo de cultivo par a el desarrollo integral de la sociedad venezolana. La repolitización, el subir el volumen de la voz y la esperanza popular, es un camino lógico y originario que permite la reconexión entre la dirigencia revolucionaria y la militancia de base. Si bien en este tiempo se ha demostrado un desgaste en este vínculo, este es producto de las circunstancias de la guerra imperialista contra nuestro pueblo. La base chavista ha demostrado a lo largo de todos estos años un alto nivel de compresión histórica y conciencia de la situación. Es por ello que las orientaciones emanadas del V Congreso pueden ser un giro de tuerca fundamental para el relanzamiento de las fuerzas revolucionarias y el legado chavista que puede expresarse tanto en la profundidad teórica como en la práctica cotidiana de la militancia.

 

JORGE ARREAZA M.
LUIS BERRIZ BEITIA.
CÉSAR CARRERO.
YOSMER ARELLÁN.

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