“Dejo mi destino en manos del pueblo. Si la oposición gana estas próximas elecciones yo me voy de la presidencia. Acepto el reto”

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Maduro anuncia: «Si gana la oposición, dejaré la presidencia de Venezuela»

Geraldina Colotti

“Dejo mi destino en manos del pueblo. Si la oposición gana estas próximas elecciones (las del 6 de diciembre) yo me voy de la presidencia. Acepto el reto”.

Con estas palabras, el presidente venezolano, Nicolás Maduro, reventó las redes sociales esta noche, generando un aluvión de reacciones y encuestas en respuesta a sus palabras.

El mandatario dijo que, luego del período pasado por el país oponiéndose a los planes golpistas de la derecha, que resultó mayoría en las anteriores elecciones legislativas de 2015, no le apetecía repetir la experiencia, ni que el pueblo venezolano la repitiera: «Al final, tomaremos otros caminos ”, agregó.

¿Cómo leer esta declaración en el contexto preelectoral? Mientras tanto, como confirmación de la personalidad política de Maduro, compañero militante de la izquierda radical venezolana desde la Cuarta República, siempre al lado del Comandante Chávez, tanto en la lucha como en el gobierno, más recientemente durante años como Canciller.

Una persona franca, capaz de autocrítica y gestos generosos, y de esa valentía que nace de la convicción en la determinación de elecciones colectivas, de las que no hay vuelta atrás. Después de la muerte de Chávez, la extrema derecha a sueldo del imperialismo creyó que tenía un juego fácil con él y que podría destituirlo fácilmente. Un cálculo equivocado porque, con la serena fuerza del dirigente obrero que sabe dosificar la mediación y el riesgo, interpretando los momentos políticos y el pulso de su partido, la estatura del presidente ha ido ganando peso, tanto a nivel nacional como internacional.

Hasta los detractores más empedernidos han tenido que reconocer que, a pesar de los múltiples ataques del imperialismo, a pesar del feroz bloqueo económico-financiero que busca quitarle el aliento al pueblo venezolano, entre la gestión de la pandemia que se ha visto en Venezuela y la de los países neoliberales de América Latina (Brasil, Colombia, Ecuador, Perú, etc.) ha habido y hay una diferencia abismal.

Frente a los datos, confirmados por instituciones internacionales, que señalan un nivel de mortalidad por covid-19, en Venezuela, de 871 personas, ¿cómo se puede justificar la propaganda de que hay un colapso del sistema de salud e del socialismo, cuando en países capitalistas como Italia, ¿Quién privatizó el sistema de salud, ese número total de muertes se cuenta a diario?

Pero tal como lo hizo durante todos los años de la presidencia de Chávez, la derecha mantiene al presidente en la mira. La parte golpista, que invita a boicotear a las parlamentarias confiando en el apoyo de sus padrinos estadounidenses y europeos, se ha dedicado a desautorizar la institución bolivariana, comenzando por la figura del presidente: hasta el punto de autoproclamar otro, Juan Guaidó, para uso y consumo de una realidad virtual, bien fundamentada, sin embargo, en el robo de dinero venezolano.

Para la ocasión, el autoproclamado se hizo fotografiar en un autobús mientras repartía folletos, en los que llamaba a la población a boicotear las elecciones. Contra la opinión de sus propios compinches, Guaidó propone otra farsa costosa: una consulta pública, absolutamente ilegal, que se realizará inmediatamente después de las parlamentarias. Pero incluso la derecha que participa en las elecciones tiene al presidente en la mira y declara que considera el 6 de diciembre como «un plebiscito contra Maduro».

La voluntad de diálogo del chavismo, que pretende favorecer el enfrentamiento político y no el enfrentamiento violento, no implica, sin embargo, la ausencia de claridad o ni significa mestizaje con los programas de derecha, que siguen siendo los que se aplican en los países capitalistas, y que piden borrar la revolución. Bolivariano, volviendo a los mecanismos de las democracias disfrazadas de la IV República.

En este sentido, el pronunciamiento de Maduro implica una plena asunción de responsabilidad al señalar la incompatibilidad de los dos modelos propuestos, aunque en diferentes modulaciones, por la revolución bolivariana y la derecha: «Acepto el reto», así dijo el presidente, invitando a las fuerzas revolucionarias a venir en masa a votar.

Así le hizo eco el presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, Diosdado Cabello, durante el cierre de campaña en el Estado Portuguesa. Un gran evento multitudinario que, respetando estrictamente las medidas de prevención para el covid, destacó los puntos fuertes de la propuesta del PSUV y sus aliados en el Gran Polo Patriótico. Cabello desarrolló su discurso de campaña dirigido principalmente a las mujeres en un país que considera que el socialismo es imposible sin el feminismo.

Las mujeres -dijo Diosdado- «son las que comandan el ejército el 6 de diciembre y lo conducen a la victoria». Luego, sobre los partidos de derecha, agregó: “Que nadie vaya a creer que los candidatos de la oposición son unos santos, esos se quedaron callados aquí mientras había guarimba, guardaron silencio cuando quemaron a seres humanos vivos, estos se quedaron en silencio cuando daban golpes de estado para derrocar al Comandante Chávez y al presidente Nicolás Maduro. Se quedaron en silencio cuando intentaron asesinar al presidente Nicolás Maduro con un Dron. Callaban, agazapados, esperando para ver que les caía y no les cayó nada, lo que les va a caer es el olvido del pueblo y el castigo que debe aplicarse a los traidores a la patria”.

 

Maduro annuncia: “Se vince l’opposizione, lascio la presidenza del Venezuela”

“Lascio il mio destino nelle mani del popolo. Se l’opposizione vince le elezioni del 6 di dicembre, mi dimetto dalla presidenza. Accetto la sfida”. Con queste parole, stanotte, il presidente venezuelano, Nicolas Maduro, ha incendiato le reti sociali, dando luogo a una caterva di reazioni e di sondaggi in risposta alla sua affermazione.

Il presidente ha detto che, dopo il periodo trascorso dal paese a contrastare i piani golpisti della destra, risultata maggioritaria alle precedenti legislative del 2015, proprio non se la sentirebbe di ripetere l’esperienza, né di farla ripetere al popolo venezuelano: “Eventualmente, prenderemo altre strade”, ha aggiunto.

Come leggere questa affermazione nel contesto pre-elettorale? Intanto, come una conferma della personalità politica di Maduro, un compagno dalla lunga militanza nella sinistra radicale venezuelana dai tempi della IV Repubblica, da sempre accanto al Comandante Chavez, sia nella lotta che nel governo, da ultimo per anni come ministro degli Esteri.

Una persona schietta, capace di autocritica e di gesti generosi, e di quel coraggio che viene dalla convinzione nelle scelte collettive determinanti, quelle da cui non si torna indietro. Dopo la morte di Chavez, l’estrema destra al soldo dell’imperialismo ha creduto di avere gioco facile con lui, e di poterlo disarcionare agevolmente. Un calcolo sbagliato perché, con la forza tranquilla del dirigente che sa dosare mediazione e azzardo, interpretando i momenti politici e il polso del suo partito, la statura del presidente è andata aumentando di peso, sia a livello nazionale che internazionale.

Persino i detrattori più inveterati hanno dovuto riconoscere che, nonostante i molteplici attacchi dell’imperialismo, nonostante il feroce blocco economico-finanziario che cerca di togliere il respiro al popolo venezuelano, tra la gestione della pandemia che si è vista in Venezuela e quella dei paesi neoliberisti dell’America Latina (Brasile, Colombia, Ecuador, Perù, eccetera) c’è stata e c’è una differenza abissale.

A fronte dei dati, confermati dalle istituzioni internazionali, che indicano un livello di mortalità per covid-19, in Venezuela, di 871 persone, come si giustifica la propaganda che vuole un sistema sanitario al collasso, quando nei paesi capitalisti come l’Italia, che hanno privatizzato il sistema sanitario, quella cifra complessiva di morti si conta giornalmente?

Però così come ha fatto durante tutti gli anni della presidenza di Chavez, la destra tiene il presidente nel mirino. La parte golpista, che invita a boicottare le parlamentari fidando nell’appoggio dei suoi padrini Usa e europei, si è dedicata a disconoscere l’istituito bolivariano, cominciando dalla figura del presidente: al punto da autoproclamarne un altro, Juan Guaidó, ad uso e consumo di una realtà virtuale, ben sostanziata, però, dal furto del denaro venezuelano. Per l’occasione, l’autoproclamato si è fatto fotografare su un autobus mentre distribuisce volantini, nei quali invita la popolazione al boicottaggio delle elezioni. Contro il parere delle sue stesse componenti, Guaidó propone un’altra farsa costosa: una consultazione pubblica, assolutamente illegale, che si svolgerà subito dopo le parlamentari. Ma anche la destra che partecipa alle elezioni ha nel mirino il presidente e dichiara di considerare il 6 di Dicembre come “un plebiscito contro Maduro”.

La disponibilità al dialogo del chavismo, che intende privilegiare il confronto politico e non lo scontro violento, non implica, però, assenza di chiarezza o commistione con i programmi della destra, che restano quelli applicati nei paesi capitalisti, e che chiedono di azzerare la rivoluzione bolivariana, tornando ai meccanismi delle democrazie camuffate della IV Repubblica.

In questo senso, l’affermazione di Maduro implica un’assunzione piena di responsabilità nell’indicare l’incompatibilità dei due modelli proposti, pur nelle diverse modulazioni, dalla rivoluzione bolivariana e dalla destra: “Accetto la sfida”, ha detto perciò il presidente invitando le forze rivoluzionarie a recarsi in massa a votare.

Gli ha fatto eco, il presidente dell’Assemblea Nazionale Costituente, Diosdado Cabello, durante la chiusura di campagna nello Stato di Portuguesa. Un gran evento di massa che, pur nello stretto rispetto delle misure di prevenzioni per il covid, ha evidenziato i punti forti della proposta del PSUV e dei suoi alleati nel Gran Polo Patriottico. Cabello ha sviluppato il suo discorso di campagna rivolto soprattutto alle donne in un paese che considera impossibile vi sia socialismo senza femminismo. Le donne – ha detto Diosdado – “sono quelle che comandano l’esercito del 6 di dicembre e lo portano alla vittoria”. Poi, a proposito dei partiti di destra ha aggiunto: “Non crediate che i candidati di opposizione siano santi. Sono gli stessi che sono rimasti zitti di fronte alle violenze, mentre qui si bruciavano vivi degli esseri umani, o quando si organizzavano colpi di stato contro il Comandante Chávez e il presidente Nicolás Maduro. Sono rimasti zitti quando hanno cercato di assassinare il presidente Nicolás Maduro con un drone. Tacevano, accovacciati, per vedere se cadeva, però non è caduto. Saranno invece loro a cadere nel dimenticatoio, sotto il peso del disprezzo popolare e del castigo che peritano i traditori della patria”.

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